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martes, 9 de junio de 2009

La cultura en una partida de ajedrez entre empresas

El mercado empresarial lucha por una competencia que arrasa con opiniones y gustos. Lo único importante son las ganancias, ya que son el objetivo principal de una empresa informativa y en el factor cultural, supone una limitación.

La avalancha de noticias diarias a un periódico común es muy amplia, pero no obstante, la avalancha cultural, en mi opinión es aún mayor. Esto se debe a la significación de la palabra cultura; pasado, presente y futuro.

Lo que se publica hoy en día es la actualidad pero siempre, con detalles del pasado. Todo esto me lleva a pensar si no nos estaremos perdiendo partes de la cultura, sobre todo del pasado o tal vez del presente por ser poco conocidas pero aún así geniales.

La cultura abarca muchos ámbitos, pero todos dentro de la creación del ser humano. ¿Quién decide entre la genialidad y la mediocridad? Antes, los expertos, filósofos, artistas, intelectuales… Actualmente el mercado cultural y las empresas culturales informativas, con sus objetivos claros y su público masificado esperando lo ya dictado anteriormente. Detalles, pero a veces perdiendo el grueso de la amplia cultura y dejando escapar oportunidades de genialidades nunca vistas.

¿Quien dice que en otro país, en un recóndito pueblo, no hay un Da Vinci o en una aldea de África no hay un Mozart?


Estos son los pros y los contras de la nueva industria empresarial culturizada… la cercanía de todo junto con la globalización y la pérdida de lo pequeño por la falta de espacio en un mundo, donde todo parece más grande.

lunes, 25 de mayo de 2009

Bono Cultural 18


Una vez más la Junta de Andalucía a través de la Consejería de Cultura ha iniciado una campaña para acercar la cultura a los más jóvenes andaluces. Esta vez ha querido regalar un talonario de 60 euros a todos aquellos jóvenes que residan en la comunidad y que cumplan 18 años a partir del enero de 2009.
Este programa nace con el propósito de fomentar y promocionar el consumo cultural entre las jóvenes y los jóvenes andaluces. Asimismo pretende favorecer el desarrollo de las Industrias Culturales de Andalucía.
El Bono Cultural 18 contiene seis talones de 5€ y tres de 10€ que podrán canjearse por productos relativos a artes escénicas, libros, música, obras audiovisuales y cinematográficas, museos, artes plásticas, espectáculos flamencos y actos literarios. Es totalmente gratuito y tendrá una duración de doce meses desde la fecha de expedición del mismo.

El talonario, que será de uso personal e intransferible, tendrá validez en el territorio de la Comunidad Autónoma de Andalucía, con una diversa oferta cultural vinculada al mismo. El catálogo de ofertas y actividades se puede consultar en una página web temática creada por la Consejería de Cultura.

Alrededor de 10.000 jóvenes andaluces recibirán en sus domicilios una semana después de cumplir 18 años este bono que incluye 175 actividades culturales.
Este programa es una iniciativa pionera en España, donde otras comunidades autónomas como Cataluña y País Vasco ya están estudiando el programa andaluz.

martes, 19 de mayo de 2009

La empresa cultural informativa, en todos los medios



Así es como vemos la cultura hoy en día, empresarial y completamente adaptada.

En España, para los periódicos el nuevo proceso de empresas culturales informativas comenzó hace 30 años, con la víspera de la democracia.

Periódicos como El País y Diario 16 incluyeron en sus páginas unas secciones dedicadas a la cultura. Con el tiempo y la unión a esta idea del resto de periódicos, El País sacó a la venta el suplemento cultural titulado “Arte y pensamiento” en 1977. Pronto le acompañaron suplementos como “ABCD” de ABC y “El Cultural”, de El Mundo.

No obstante, las revistas culturales empezaron mucho antes en España, como empresas culturales independientes e informativas. Entre las primeras, encontramos a “Ínsula”, de 1946, dedicada a la literatura, además de “El Ciervo”, de 1941 basada en ensayos de pensamiento cultural.

Por otra parte, en Radio, las empresas culturales abundan menos ya que están menos consolidadas. No es el caso de las cadenas públicas, que son las que más tienen en su parrilla programas dedicados a esta temática.

Ejemplos de esto son “Radio Clásica” de RNE o “El Pentagrama” en Canal Sur Radio.

En el caso de la Televisión, surge como un medio ideal para preocuparse de la cultura, pero esto no sucede así porque la televisión parece acudir a la cultura como una obligación para mantener una imagen de prestigio, no por acto voluntario. Además, sus programas siempre están en horarios de baja audiencia. “El Público Lee” de Canal Sur y “No Disparen al Pianista” de TVE son grandes ejemplos.

martes, 5 de mayo de 2009

Jerarquías culturales



Muchos opinan que las empresas culturales informativas son “empresas light”, puesto que su carácter abierto y supuestamente distendido provoca una unión entre trabajadores que en una empresa como un banco, no se podría alcanzar.

No obstante, esto es un error, ya que la mayoría de las empresas culturales informativas de hoy en día, tienen una estructura muy jerarquizada donde siempre hay que tener subordinados sumisos y jefes que remarquen su posición con símbolos.

¿Acaso se puede llevar una empresa de otra forma? Sí, dependiendo de la sociedad. Está demostrado que en otras sociedades las empresas responden a un nivel de escasa jerarquización donde se les pide opinión a los subordinados y la escala salarial es más corta entre los jefes y sus trabajadores. ¿Y en España? Hasta ahora, pocas he visto, en todo caso, las creadas sin ánimo de lucro y donde sus trabajadores están gratis. Y ni en esas a veces.

La cultura, algo supuestamente social y que debería llegar a todos los ciudadanos, está jerarquizada sin ninguna duda y es utilizada como otro método de ganar dinero para una empresa, que estando en nuestro modelo de sociedad, tiene el dinero como objetivo final.
¿Cambiará este modelo social algún día?

lunes, 27 de abril de 2009

La dictadura de las audiencias



Una empresa informativa cultural tiene como principal fin ganar dinero. Con formas más bien sutiles se acerca a los usuarios a través de la elaboración de un producto, que influencia y determina la parcela de su propia audiencia.

Cada lector se acerca a un determinado tipo de contenido si lo que se publica en ese medio está dentro de su espectro de intereses. Pero para llegar hasta ahí ¿por cuántos procesos de manipulación pasan los públicos?

El modo de hacer pasar al consumidor por todos los procesos para llegar a lo que quiere es totalmente periodístico. La técnica mosaico.

De esta forma se llega al punto clave; en este caso la “dictadura de la audiencia”, la audiencia pide lo que quiere porque sino se lo dan no le interesa y no lo compra. La empresa subordinada en el aspecto más económico llega a lo que se llama la dictadura de la empresa. La información es acontecimiento más interpretación. El acontecimiento lo genera la audiencia. Quien interpreta es la empresa y lo hace según sus intereses económicos y políticos.

Como piezas de ajedrez que se mueven por sí solas el engranaje empresarial tiene cabida para todos los detalles de la cadena. ¿Será que todo ocurre de forma tan sutil que no llegamos a darnos cuenta? o ¿estamos demasiado involucrados en la nueva cultura empresarial de la información?

miércoles, 22 de abril de 2009

La industria cultural


La cultura no sólo genera un rendimiento en el ámbito personal donde cada civilización va incorporando sus elementos hasta llegar a crear su verdadera indiosincrasia, sino que expertos en política cultural como es en este caso el español Jordi Pardo, hablan de la cultura como una fuente de riqueza y factor clave para el desarrollo actual de sociedades en decadencia, donde la pobreza queda paliada por estos elementos imprescindibles en su crecimiento como personas. No en su estructura unidimensional, sino en la de la comunidad en la que viven.


Pero el desarrollo histórico y la llegada de la era tecnológica le han dado un aspecto más práctico a la cultura, donde el espectáculo comercial ha derivado en una actividad continuada, disfrazada en las formas de mercado. De aquellas primeras plazas donde se realizaban breves representaciones se pasó al gran escenario, derivando el concepto de actores - espectadores a productores- consumidores. La cultura mediada de la que habla La Escuela de Frankfurt añade al ámbito cultural un ingrediente imprescindible como ha sido, el valor monetario. Los juglares de calle venden ahora entradas a la puerta de taquilla y sino se conforman con eso, la oferta objetiva resulta ser demasiado amplia como para seguir adelante con otros. Meros objetos de consumo donde el contenido se pierde sin pensar dónde queda el mensaje... Sino atrae dinero no hay capacidad de reproducción. Así es la industria cultural.